15 enero 2023

Flexibilidad y Resiliencia: la fortaleza del Bambú

Por Florinda Pargas Gabaldón.

Somos frágiles, somos vulnerables. Física, mental y espiritualmente, todos tenemos un punto de quiebre. Identificarlo y fortalecernos es prioridad, especialmente en un año que inicia con grandes incertidumbres, con un horizonte nublado y turbulento.

Del bambú podemos aprender a ser fuertes, flexibles y resilientes. Por más fuerte que sea el viento, el bambú se dobla, pero siempre vuelve a su forma natural y no se rompe. El bambú puede estar en grupo o solo. Puede crecer en diferentes regiones del planeta, conformar bosques densos o crecer en solitario. Al bambú se le llama el árbol paciente, porque unas semillas plantadas pueden llegar a pasar años sin germinar, para después empezar a crecer explosivamente.

Aprender a ser como el bambú nos permite invertir en fortalezas internas y en una actitud más flexible ante la vida, evitando caer en crisis profundas y permanentes que nos llevan a trastornos mentales severos, como la depresión.

La depresión es una enfermedad que se caracteriza por una tristeza persistente y por la pérdida de interés en las actividades con las que normalmente se disfruta, así como por la incapacidad para llevar a cabo las actividades cotidianas (durante al menos dos semanas), de acuerdo a la definición de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Según el Informe Mundial de Salud Mental de la OMS de junio de 2022, la depresión y la ansiedad aumentaron un 25% en el primer año de la pandemia y esos números siguen en ascenso.

El mayor reto de este año será gestionar nuestra salud mental, definida por la OMS como “un estado de bienestar mental que permite a las personas hacer frente a los momentos de estrés de la vida, desarrollar todas sus habilidades, poder aprender y trabajar adecuadamente y contribuir a la mejora de su comunidad”.

Aprender a gestionar nuestras pequeñas y grandes desgracias, los errores cotidianos, tormentas en vasos de agua, suspiros que se vuelven huracanes, nuestras batallas diarias. Nuestros duelos continuos, rasguños leves, pero que arden permanentemente, evitando que se transformen en tsunamis que lo destruyan todo a su paso. La depresión es un pájaro oscuro que llega sin avisar. Una piedra en el zapato que hace agujeros al alma. Anida en nuestra mente y corazón, perturbando los sueños y pensamientos.

Avanzar en medio de estás turbulencias y obstáculos, es nuestro mayor desafío. Manteniendo la nariz fuera del agua, sin perder el rumbo ni la esperanza. Activar la transformación de nuestros sentidos, la flexibilidad y la resiliencia del bambú, será la clave para avanzar en este año que se perfila complejo y retador.

“Cinco variaciones de nuestros sentidos “tradicionales”, que nos permiten sintonizarnos mejor con nuestro entorno, interpretar nuevos códigos y adaptarnos a los ecosistemas empresariales y sociales emergentes.

  • Enfoque y perspectiva: El cambio de lugar y de paradigma, nos obliga a mirar con una nueva perspectiva, enfocándonos en nuevos objetivos y una nueva visión.
  • Comunicación Saludable: Utilizar la inteligencia emocional como herramienta fundamental para tomar decisiones asertivas y fortalecer nuestro proceso comunicativo de manera saludable.
  • Escucha Activa: El objetivo es lograr la empatía con nuestro entorno y nuevos ecosistemas escuchando con todo nuestro ser.
  • Respiración Consciente: Respiración profunda, consciente de la necesidad de pausas activas y gestión emocional, para mantener el equilibrio y la coherencia, activando el bienestar integral.
  • Abrazos y Conexiones: Fortalecer lazos, alianzas, conexiones y relaciones profundas, utilizando todas nuestras herramientas, humanas y tecnológicas, para facilitar el proceso de migración digital.

Observa, respira, comunica, escucha y abraza. Nuestros propios sentidos (vista, gusto, oído, olfato y tacto), transformados y adaptados a nuevos retos. Un proceso que toma tiempo, energía y representa una decisión personal, con aciertos y desaciertos.” Migración Digital y Transformación de los sentidos

Habrá días nublados y días de sol. Ajustar el foco y perspectiva es necesario, para saber cómo enfrentar cada situación.  Comprender, ser empáticos y ser entendidos dependerá de nuestra comunicación saludable y escucha activa, fortaleciendo abrazos y conexiones, para avanzar juntos. Cada día, un nuevo reto, que debemos asumir con equilibrio y coherencia, activando la calma y la serenidad, con respiración consciente.

Te invito a revisar tu manera de percibir el entorno, a través de tus sentidos, activando al máximo tu Inteligencia emocional, poniendo en práctica la lección del bambú. Te escucho, te abrazo y te acompaño en el proceso.

Florinda Pargas Gadaldón

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