18 enero 2022

Autocuidado y Egoísmo Saludable

Por Florinda Pargas Gabaldón.

“Tiempo para comprender que somos frágiles. Recibir lo nuevo, aprender de lo vivido, dejar ir. Tiempo de meditación, introspección, relajación. También de frustración, tristeza y rabia. Tiempo de confrontación y gestión emocional, de aceptar que está bien no estar bien, que la alegría permanente no existe, que la felicidad es una decisión, pero requiere de la vivencia del dolor y la perdida, para comprenderla y aceptarla…Disfrutar, conscientemente, de los pequeños placeres de la vida: el sol, el mar, la naturaleza, la convivencia familiar, los amigos. Celebrar la vida.”

 (Florinda Pargas Gabaldón, fragmentos del E-book “Y después, ¿Qué?”)

Posterior a la pandemia, los conceptos del autocuidado y el bienestar integral, se han vuelto frecuentes en nuestro vocabulario, pero ¿realmente estamos claros en su importancia y significado? El autocuidado es considerado por la OMS (Organización Mundial de la Salud) como «la capacidad de las personas, las familias y las comunidades para promover la salud, prevenir enfermedades, mantener la salud y hacer frente a las enfermedades y discapacidades con o sin el apoyo de un proveedor de atención médica».

En junio del año 2019, casi de forma premonitoria, la OMS lanzó su primera guía sobre intervenciones de autocuidado para la salud, con un enfoque sobre salud y derechos sexuales y reproductivos.  Estas pautas analizan la evidencia científica de los beneficios para la salud de ciertas intervenciones que pueden realizarse fuera del sector de la salud convencional.

Mas allá de las definiciones oficiales, es importante entender el autocuidado desde una perspectiva humana y muy personal. Estar conscientes de nosotros mismos, quienes somos, nuestras necesidades particulares, estimulando el respeto y el amor propio.

La doctora Marian Rojas Estapé, reconocida psiquiatra española, autora de varios libros, relacionados con el tema de la gestión emocional y la salud mental (“Como hacer que te pasen cosas buenas”, “Encuentra tu persona vitamina”), cuyo enfoque profesional se centra, principalmente, en el tratamiento de personas con ansiedad, depresión, trastornos de personalidad, trastornos de conducta y en terapias familiares, recomienda la aplicación de nuestras propias capacidades al empeño de procurarnos una existencia plena y feliz: conocer, estimular y optimizar determinadas zonas del cerebro, fijar metas y objetivos en la vida, ejercitar la voluntad, poner en marcha la inteligencia emocional, desarrollar la asertividad, evitar el exceso de autocrítica y autoexigencia, reivindicar el papel del optimismo y, fundamentalmente, fortalecer el amor propio y el autocuidado.

Las intervenciones de autocuidado son muy importantes, especialmente en tiempos de pandemia, cambios climáticos y crisis política, que impactan los sistemas de salud, económicos y sociales, a nivel global, ya que las personas se convierten en participantes cada vez más activos en su propio cuidado personal, controlando y buscando opciones asequibles para administrar su salud y bienestar.

Aunque el término “autocuidado” pueda parecer de reciente data, las personas lo han practicado durante milenios: Higiene (general y personal), Nutrición (tipo y calidad de alimento), Estilo de vida (actividades deportivas, tiempo libre, condiciones de vida, costumbres sociales, nivel de ingreso, creencias culturales, etc.). Todos estos aspectos impactan sobre nuestra salud emocional y física.

Hoy en día, ante los cambios y trasformaciones profundas que estamos viviendo, la velocidad de nuestro estilo de vida, los riesgos ante los cambios climáticos y la aparición de nuevas enfermedades, especialmente aquellas originadas por el estrés (que debilita nuestro sistema inmunológico), es preciso retomar estas prácticas, aparentemente sencillas, pero que hemos relegado, asumiendo las consecuencias sobre nuestra salud y gestión emocional.

Tipos de Autocuidado:

  • Físico: descansar, realizar actividades al aire libre, alimentación saludable.
  • Emocional: gestión del estrés, autocompasión, gestión de las emociones, autoconocimiento, fortalecimiento de la inteligencia emocional.
  • Social: fortalecer la empatía y el relacionamiento con otras personas (inteligencia social), dar y recibir, voluntariado, fortalecer conexiones y comunicación.
  • Espiritual: meditación, oración, foco en valores y propósitos, con trascendencia.

Todas estas acciones y actividades, aparentemente sencillas, pueden prevenir enfermedades o ayudar en su tratamiento, disminuyendo la necesidad de utilizar los sistemas sanitarios y de salud, en muchos casos ya colapsados. Entonces, ¿Cuál es el problema con el autocuidado? A veces, muchas de estas actividades, pueden ser juzgadas como superficiales, de poca importancia o relevancia y hasta ser catalogadas como egoístas.

¿Egoísmo Saludable?

Si solo priorizamos las necesidades de los otros, el estrés, con todos sus efectos adversos para la salud, se convertirá en el protagonista de nuestras vidas. Y será sólo cuestión de tiempo que caigamos en una depresión o afectemos negativamente nuestro estado físico y emocional. Si no estamos bien ¿cómo podemos ser capaces de apoyar a los demás? ¿cómo los vamos a ayudar si nuestro cuerpo no aguanta?

En algunos casos, la entrega desproporcionada hacia los demás puede venir de una baja autoestima. Sentir que no somos suficientes o que necesitamos dar más, para ser queridos, admirados o respetados. Para aumentarla, la persona hace lo que sea por ganarse el aprecio de los demás. Entrega su tiempo, dinero o atención, se anula, con tal de obtener unas migajas de afecto («yo lo único que espero es un poco de gratitud»). Pero se trata de una mala inversión, porque al final la persona se siente frustrada: da mucho y recibe poco o nada.

Esa actitud de sacrificio también puede provenir de modelos culturales aprendidos o de una auténtica irresponsabilidad con la propia vida. Quizá en el fondo tenemos miedo de no ser capaces de conseguir nuestros sueños y la excusa perfecta es que no tenemos tiempo, porque los demás nos necesitan. Nos da miedo enfrentarnos a la posibilidad de éxito o fracaso de nuestros proyectos personales o propósito de vida.

Con frecuencia, sacrificarnos por los demás, es un pretexto inconsciente, para ocultar nuestras propias ilusiones y miedos. Es más fácil decir, «no he podido conseguir esto o aquello, porque he vivido para mi familia”, que aceptar que nos ha faltado valor o tenemos miedo al fracaso. El miedo y la culpa son los principales saboteadores de sueños y son obstáculos en la activación del amor propio y cuidado personal genuino.

El ego positivo, es decir, la capacidad de cuidar de nosotros mismos y de hacer aquello que realmente queremos hacer, sin sentirnos culpables por ello, no solo no es malo, sino que es necesario. Tanto es así que, si una persona no es capaz de cuidar de sí misma, difícilmente podrá hacer algo que reporte beneficios a los demás. ¿Cómo liderar proyectos, personales y profesionales, sino podemos liderar nuestros propios procesos de cambio y transformación?

Foco personal: primer paso para activar el egoísmo saludable

Si se trata de intentar cubrir nuestras necesidades, primero se debe identificar cuáles son estas, haciéndonos preguntas poderosas y mirando a nuestro espejo personal: ¿Quién soy? ¿Cuáles son mis recursos? ¿Qué es lo que quiero hacer? ¿hacia dónde me dirijo? ¿Cuál es mi propósito? ¿para qué quiero lograrlo?

Al principio, puede parecernos extraño, decir “yo primero”, pero si recordamos las instrucciones de los sobrecargos en los aviones, que nos indican que, ante una emergencia o descompresión, “póngase usted primero la mascarilla”, partiendo del principio de que si usted está bien puede ayudar a los demás, entonces podemos comprender la necesidad de priorizarnos a nosotros mismos.

Te invito a decir, en voz alta y frente al espejo: “me amo, me acepto y me respeto, por eso mi prioridad soy yo”. Es la mejor manera de empezar a activar el amor propio, fortalecer la autoestima, primer paso del proceso de autocuidado. Una vida equilibrada, con coherencia entre lo que sentimos, pensamos y hacemos, activa la inteligencia emocional y el bienestar integral cuerpo, mente y emociones. Ese primer paso, es el inicio de un camino de fortalecimiento personal, que nos permitirá estar mas sanos, mas felices y preparados para apoyar a los demás, en nuestro entorno familiar, personal y profesional.

Te escucho, te abrazo y te acompaño en el proceso.

Florinda Pargas Gabaldón

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Comentarios:

4 comentarios

  1. Me gusto mucho el artículo. Realmente el «autocuidado» y el «egoísmo saludable» están intrínsecamente relacionados, definitivamente. El «autocuidado», es básicamente todo aquello que nos genera bienestar físico, emocional y mental, un equilibrio que de una u otra manera viene a ser definido por esa inteligencia emocional; tal como allí lo citas. En estos años de pandemia, ese autocuidado pasó a ser un rol fundamental en nuestras sociedades, algo imprescindible donde prácticamente el ser responsable de nuestro «autocuidado» no solo resguarda nuestras vidas, sino que también nos estamos jugando las vida de las personas de nuestro entorno; es parte de esa empatía colectiva y consientes del problema de salud mundial que ha cobrado la vida de millones de personas en el mundo.

    Sería egoísta de nuestra parte, en el estricto sentido de la palabra, no ser garantes de nuestro «autocuidado» en la actualidad, algo que era tan básico y tan trivial en nuestra cotidianidad en años anteriores y que ahora se ha convertido en algo importantisimo y determinante en nuestras vidas, que cambio los paradigmas y la forma de ver las cosas en nuestras sociedades.

    En un principio, cuando leí la palabra «egoísmo saludable», pensé un sinfín de cosas que no tienen nada de relación con dicho término. En realidad me parece super acertado todo la terminología que se le da a todo el conjunto de cosas como lo es el cuidado personal, físico, saludable, alimenticio y emocional de todo ser humano; algo muy relacionado con la autoestima y el quererse a uno mismo. Indiscutiblemente parte de ese «egoísmo saludable» es importante como efecto multiplicador de bienestar hacia nuestros semejantes, y de allí, ayudar o transmitir ese energia positiva y de empatía hacia las personas de nuestro entorno familiar o grupo de amistades.

    Me parece tan importante ese «egoísmo saludable», porque no solamente se trata de nosotros, de estar bien consigo mismo de manera integra y lo que aportemos al prójimo; sino que también es importante para desarrollarnos profesionalmente, ser capaces de empreder y tener claros nuestros objetivos y metas para lo que nos propongamos a realizar; bien sea en el campo laborar o profesional, deportivo o familiar. En fin, toda actividad que sea parte de las relaciones humanas por las que el mundo se desenvuelve y desarrolla. Un equilibrio saludable y emocional que nos traerá grandes beneficios en nuestra cotidianidad. Saludos.

    1. Agradecida por tus reflexiones y comentarios Alexander. Pequeños grandes cambios pueden transformar nuestras vidas y a nuestro entorno. Nuevos y mejore hábitos de vida, enfocados a nuestro amor propio, generan impacto positivo en nuestros ecosistemas.

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